Cuando vimos esta escena fantasiosa pensamos que quedaría en la caricatura, y deseamos con ilusión que la historia cambiara en algo, teníamos un poco de esperanza, nos fiamos con inocencia de las promesas y escogimos la opción más creíble. Pero viendo lo que pasa ahora, nos damos cuenta que actuamos más con la emoción que con la razón. Nos compramos el floro barato y el humo, algo así como cuando vemos un partido de la selección peruana de futbol pensando que todavía puede clasificar al mundial. La corrupción empresarial y política no tienen cuando terminar, ninguno de los dos grupos quiere soltar el botín del dinero del Estado Peruano, todos se quieren enriquecer bajo distintas modalidades, pero haciendo arreglos y trampas, las leyes las hacen a su medida, arreglan las licitaciones y contratos, negocio redondo para ellos sin poner un dólar o Sol de su bolsillo. Todos esos costos mafiosos de la corrupción y el costo de las obras mal hechas las pagamos los ciudadanos, cargamos en nuestras espaldas los delitos de éstos "señores" que no quieren cambiar. Igual con el tema de los peajes, tiene que haber un cambio que parta de los ciudadanos. Del otro lado, del club del crimen organizado, de los malos empresarios y políticos no podemos esperar mucho, ellos seguirán con las mismas mañas, es su forma de pensar y actuar, y no tendrán ningún cargo de conciencia cada vez que nos roben a todos.

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